¿Cuándo se aplica el atenuante de confesión? ¿Me rebajan la pena si confieso el delito?

Como todo en Derecho, depende. La confesión no siempre reducirá la pena. El atenuante tiene unos requisitos.

La reciente STSJ CV 29/2021, entre otros pronunciamientos, estima parcialmente el recurso de la acusación particular y retira el atenuante de confesión que apreció el Jurado en un caso que tomó cierta relevancia en la esfera pública

Los diversos elementos discutidos en sede judicial y apelación lo hacen muy interesante desde el punto de vista del Derecho, la Criminología y la Política Criminal. A mí parecer, uno de los más relevantes es el atenuante de confesión. 

A veces serán los remordimientos o la voluntad de reparación, otras la posibilidad de beneficio propio en forma de reducción de la condena lo que lleve a un victimario a confesar su delito. 

Sea como fuere, confesar un delito tiene una indudable utilidad para la administración de Justicia: acelerar el proceso. La Justicia, si es rápida, es dos veces Justicia. Para que esa utilidad se desprenda de la confesión, deberán darse unas situaciones.  Las que, por tanto, estarán ligadas a la apreciación de esa rebaja de la pena. ¿Cómo? Lo vemos. 

Previsión General.– 

El artículo 21.4 del Código Penal reconoce como atenuante: 4.ª La de haber procedido el culpable, antes de conocer que el procedimiento judicial se dirige contra él, a confesar la infracción a las autoridades. Vemos pues ya que uno de los requisitos es el momento en que la confesión se realiza. 

Sin embargo, no hemos de olvidar que el punto 7 del mismo artículo reconoce también como atenuante: Cualquier otra circunstancia de análoga significación que las anteriores. Así, tradicionalmente, junto al atenuante de confesión, ha existido el atenuante analógico de confesión tardía. En la medida que la discusión doctrinal sobre el atenuante ha avanzado, los requisitos para su apreciación han cambiado. 

Fundamento del atenuante.-

El Código Penal de 1973 ya reconocía el atenuante; pero lo hacía de una forma diferente: (..) de haber procedido el culpable antes de conocer la apertura del procedimiento judicial, y por impulsos de arrepentimiento espontáneo, a reparar o disminuir los efectos del delito, a dar satisfacción al ofendido o a confesar a las autoridades la infracción

Así, comparando el antiguo atenuante con su redacción actual, ya la STSJ CL 3685/2001 destacaba que ésta última elimina el requisito subjetivo sustituyéndolo por el mero acto objetivo de colaboración con la Justicia. Valoración de que se haría eco el Supremo con posterioridad. De manera que él mismo reconoció en sentencias 28 de abril de 2005 y 1 de junio de 2006 respectivamente que:

(…) “sabido es que la finalidad de esta atenuante consiste en un tratamiento más favorable para aquel que facilite la investigación del delito, dando a conocer los pormenores de su comisión, coadyuvando con la Administración de Justicia, y consiguiendo del descubrimiento de la verdad material que es una de las metas de la justicia penal” 

Asimismo, su fundamento o razón de ser fundamental está en razones de política criminal, pues la confesión ahorra esfuerzos de investigación y facilita la instrucción de la causa criminal, entendiendo por “confesar” poner en conocimiento de la autoridad judicial o de la policía los hechos acaecidos, y exigiéndose que la confesión sea sustancialmente veraz, no falsa o tendencioso o equívoca, aunque no coincida totalmente con el hecho probado” 

Requisitos.- 

Más taxativa en cuanto a los requisitos serán las SSTS de 11 de diciembre de 2009 y 18 de enero de 2010, estableciendo como tales los siguientes.

  • 1) Tendrá que haber un acto de confesión de la infracción; 
  • 2) el sujeto activo de la confesión habrá de ser el culpable; 
  • 3) La confesión habrá de ser veraz en lo sustancial; 
  • 4) La confesión habrá de mantenerse a lo largo de las diferentes manifestaciones realizadas en el proceso, también en lo sustancial; 
  • 5) La confesión habrá de hacerse ante la Autoridad, Agente de la Autoridad o funcionario cualificado para recibirla; y 
  • 6) Tendrá que concurrir el requisito cronológico, consistente en que la confesión no tendrá que haberse hecho antes de conocer el confesante que el procedimiento se dirigía contra él, habiendo de entenderse que la iniciación de diligencias policiales ya integra procedimiento judicial, a los efectos de la atenuante. 

¿Y si falta algún requisito? La Atenuante analógica.– 

La STSJ CL 2921/2019 condensa muy bien la doctrina cuando afirma que: “aunque hay pronunciamientos jurisprudenciales contradictorios, se viene admitiendo en algunas ocasiones”.

Por ejemplo,  dice “cuando las manifestaciones del acusado han sido útiles para la investigación o averiguación de la verdad de lo ocurrido, cuando falta el requisito cronológico antes referido ( SSTS de 24 de Febrero de 2.009 y 27 de Enero de 2.010 , entre otras muchas).

Pero en todo caso es necesario que aquello que se revela, o la forma en que se colabora, tenga cierta importancia en relación con la marcha de investigación ( STS de 31 de Octubre de 2.003 ). Por lo que la clave viene a ser la relevancia de la colaboración prestada. – Puntuación adaptada para una más fácil legibilidad. 

En esa línea, el Supremo confirma la posibilidad de dicha atenuante analógica cuando la confesión sea posterior a iniciadas las diligencias policiales (STS 3543/2019). Pero cita jurisprudencia anterior para matizar que cuando la confesión se produce una vez que la investigación ya ha principiado, será necesario que suponga un acto de colaboración de gran relevancia (STS 1044/2002, de 7 de junio).

Denegándose cuando los datos aportados sean conocidos o evidentes para la investigación. Así las SSTS 332/2002, de 1 de marzo , 25/2003, de 16 de enero, 767/2008, de 18 de noviembre y 693/2016. Ello se da cuando la información ayuda “a restaurar de alguna forma el orden jurídico perturbado por la comisión del delito” (STSJ CV 48/2021). 

Casuística.– 

Una primera conclusión al respecto es que si el acusado cambia de versiones o no reconoce los hechos en su plenitud, estaremos en el limbo jurídico de “lo sustancial”. Deberemos probar cómo ha ayudado la confesión a la causa para obtener al menos la analógica. Asimismo, visto en detalle el requisito cronológico, la decisión tendrá que tomarse con premura: cuanto más avancen las diligencias policiales y judiciales; menos probabilidades de aportar algo a la investigación tendrá la confesión. 

Así por ejemplo, la STS 2393/2019 la deniega cuando la confesión fue ante otro ciudadano y luego en sede policial y judicial no declaró. La STS 2235/2019 no la reconoce en su caso por entender que el cadáver se hubiera encontrado igualmente (aunque reconoce un hallazgo temporal). Esto por cuanto las cámaras de la DGT habían captado su coche en esa dirección y ubicación en el momento de los hechos. Por lo que “la actividad desplegada por el acusado en el sentido examinado únicamente supone un reconocimiento tardío, parcial e inevitable de los hechos”. 

Resolución última en la que me permito preguntarme lo siguiente. Si ese adelanto temporal del hallazgo del cadáver, por el estado de descomposición que se evita, no ayuda de forma sustancial a esclarecer los hechos. Quizás, esa demora pudiera hacer que no se pudiera calcular con exactitud la hora y causa de la muerte. De forma que fuera más difícil imputarla a uno u otro sujeto. 

Caso de la STSJ CV 29/2021.-

En primer instancia, el atenuante se reconoció. Ante ello recurrieron tanto defensa como acusación. La defensa indicaba que debía de haberse estimado como muy cualificada. La acusación argumentaba que no debía de haberse apreciado. 

En cuanto a los hechos probados al respecto, consta en el veredicto del Jurado que el acusado se entregó voluntariamente a las autoridades (19º). Que confesó espontáneamente la autoría de la muerte incluso dando cada vez más detalles (20º). Si bien, su versión siempre fue que se trataba de una muerte incidental, imprudente y que no agredió sexualmente a la víctima. 

Recurso de la defensa.– 

Razona la sentencia de apelación en primer lugar respecto del recurso de la defensa que  “en modo alguno procedía la aplicación de la atenuante de confesión como muy cualificada. Nótese: 

(i) que alcanza solo a una conducta delictiva y parcialmente, negando incluso la agresión sexual que quedó acreditada; 

(ii) que no concurre ningún plus sobre el simple reconocimiento, que, además, quedó muy matizado al añadir el acusado la no intencionalidad o el consumo de sustancias estupefacientes con la finalidad de reducir su responsabilidad y que tampoco en esta ocasión quedaron acreditados; 

(iii) que las manifestaciones del hoy recurrente no facilitaron la investigación; 

(iv) y a ello se une el hecho de que la confesión se produjo sin una conexión temporal inmediata con los hechos, cuando el cuerpo de Palmira ya se había descubierto, cosa que ya conocía, y estando señalado como uno, sino el principal, sospechoso

Siendo por ello que desestima el motivo. 

Recurso de la acusación.

Respecto del recurso de la acusación, que pide la inaplicación del atenuante expone la sentencia lo siguiente. 

La acusación menciona, entre otros, tres puntos. Primero, que si bien no había orden de detención, la policía ya le había llamado y el cuerpo ya se había encontrado. Segundo, que el acusado mintió durante todo el proceso sobre elementos relevantes y no aportó otros que podían serlo. Tercero, que el resto de prueba de cargo ayudó a desvirtuar esas mentiras.

Lo que se traduce en que (i) la confesión no es veraz, (ii) la confesión no sirvió en nada a la investigación y (iii) la confesión se produjo cuando ya estaba acorralado. 

La Sala les da la razón. Cita jurisprudencia respecto de los elementos del atenuante y precisa lo siguiente:

la confesión supone un reconocimiento de la vigencia de la norma y un aquietamiento a las previsiones de penalidad previstas en el ordenamiento para su conducta. Si lo que pretende el confesante no es posibilitar la actuación instructora sino la defensa ante un hecho delictivo, no se cumple con esa finalidad que fundamenta la atenuación.” 

Una cosa es “que el confesante, puesta sobre la mesa la veracidad de los hechos, no pueda poner también de relieve aquellos elementos de donde deducir cualquier género de comportamiento atenuatorio de su responsabilidad penal”, y otra distinta que falte a la verdad y pretenda beneficiarse de la atenuación”.

Según la misma con cita a la STS 6107/2008 eso es lo que ocurre cuando se disfraza de imprudente una muerte alevosa. 

Fallo.

Así el TSJ CV entiende que la confesión no fue veraz. Ello, al omitir tanto parte de los hechos delictivos como mostrar de forma diferente el elemento subjetivo del que se confiesa. Añade que al haberse encontrado el cadáver y otras pruebas y siendo sospechoso, la confesión que se hizo rayaba lo irrelevante. Y precisa que en el momento que se hizo, ya se sabía que él era unos de los principales sospechosos; por lo que las evidencias estaban descubiertas o iban a descubrirse de forma inminente. Por lo que elimina el atenuante.

Conclusiones.- 

Al haberse eliminado el requisitos subjetivo, la atenuante de confesión queda inicialmente en manos del victimario. Eso es, sabe que, aunque sea con la intención de ver su eventual pena reducida, puede confesar los hechos y que se le aplique. 

Sin embargo, esa decisión tendrá que ser contundente, completa y tomarse con antelación a la amenaza directa del proceso y la pena. Se premia el restablecimiento del orden vulnerado. Se compensa que al hacer la Justicia más rápida, sea también más benevolente. Cuestión de política criminal.

En la sentencia expuesta, se discuten de forma magistral todos los requisitos esenciales del atenuante, por lo que recomiendo encarecidamente leerla (página 36 en adelante). 

Al reconocer los hechos en una primera y/o segunda declaración, la defensa puede quedar de cierta forma vinculado a dichas versiones. Y si esa versión no ha sido cuan veraz se requería, ayudando a la investigación y en el momento preciso; podemos despedirnos del beneficio de la confesión.

Quizás ya no esté en nuestras manos como abogados tenerlo en cuenta cuando nos llegue el caso. Pero si lo estuviere (aunque la analógica fuere), habrá que valorar muy bien de qué vestigios y evidencias dispone o puede disponer la Policía Judicial. Y ello ponderado con las probabilidades de condena que haya. Una decisión nada fácil que en último término deberá tomar el cliente.

Todo lo anterior implica que, desde una defensa penal, la decisión o no de buscar dicho atenuante requiere de una valoración rápida y milimétrica. 


Oliver Durà
Oliver Durà

Jurista y Criminólogo

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