Enhorabuena, has dado el primer paso para montar un despacho de abogados, tu despacho.

Hazte esta pregunta ¿quieres montar un despacho de abogados?

Ya tienes tu título de Licenciado/Graduado en Derecho, has superado la prueba de acceso a la abogacía y, por fin, te has inscrito en el Colegio de Abogados.

Si has hecho todo lo anterior, enhorabuena, has terminado un largo y duro camino. Pero no te duermas en los laureles, el final de ese camino es el inicio de otro también largo y duro, el de tu carrera profesional. Y aquí es aplicable una frase que mi madre siempre me dice y que a mí, personalmente, me ha servido de mucha ayuda: “Un camino de mil pasos empieza siempre con el primero”

En el presente artículo quiero darte una idea de cómo es el camino que puedes seguir para montar tu despacho. Pero ten en cuenta que habrá partes que te servirán y otras no, pues este post no es una guía al estilo “sigue estos pasos y tendrás tu despacho”

No obstante, el camino para fundar tu despacho puede resumirse en lo siguiente:

  1. Obtén experiencia profesional
  2. Estudia todas las posibilidades existentes
  3. Haz una lista de todo lo que vas a necesitar

Primer paso: Obtén experiencia profesional

Este es probablemente el paso más complicado, el obtener experiencia profesional. No quiero decir que para abrir tu despacho necesites 15-20 años de experiencia, sino la experiencia mínima suficiente como para poder “volar solo”. No es algo matemático, pero podría decirse que con una experiencia de entre 3 y 5 años sería suficiente para poder ejercer la abogacía por tu propia cuenta (aunque eso depende de cada uno)

Lo primero de todo decir que las prácticas obligatorias del Máster de Acceso a la Abogacía ya cuentan realmente como experiencia profesional, pero también es cierto que necesitarás más experiencia para poder desenvolverte con cierta solvencia en la abogacía.

Tampoco hay nada que impida montar un despacho nada más colegiarse. Aunque siendo realistas, no parece que sea la opción más recomendable. La falta o escasez de experiencia previa se nota. Puedes captar clientes, pero si no tienes experiencia te faltarán una serie de capacidades que se aprenden con el ejercicio de la profesión, tu cliente lo más probable es que lo note y eso al final generará desconfianza.

La experiencia, como acabo de decir, se adquiere con el ejercicio, con las prácticas. Pregunta en tu Universidad si hay programas de prácticas para titulados, en el Colegio de Abogados, en la Agrupación de Abogados Jóvenes de tu provincia…

Segundo paso: Estudia las posibilidades existentes para montar un despacho de abogados

Con estudiar las posibilidades existentes quiero decir que hay que evaluar las distintas formas de ejercer la profesión (sólo, con compañeros…)

Las formas más habituales de ejercer la profesión son las siguientes (aunque no es una lista cerrada)

  1. Ejercer de forma puramente individual: es decir, estar tú solo en tu despacho, sin compañeros. En este caso puedes tener tu despacho en tu propia casa, en una oficina que alquiles, en un espacio coworking…
  2. Ejercer con otros compañeros compartiendo gastos: en este caso me refiero a que te juntes con uno o varios compañeros y todos los gastos (alquileres, luz, gas, agua, teléfono…) sean sufragados entre todos.
  3. Ejercer mediante una Sociedad Limitada Profesional: es otra forma de ejercer la abogacía, generalmente asociándose con otros compañeros. En este caso quien factura y soporta los gastos es la SLP.

Todas estas formas tienen sus pros y sus contras, así que tendrás que estudiarlas bien para averiguar que forma de ejercer se adapta mejor a ti.

Tercer paso: Haz una lista de todo lo que vas a necesitar

Montar un despacho de abogado, al igual que cualquier otro tipo de negocio, requiere de algo muy importante: previsión.

Sí, hay que ser muy previsor. Y lo primero que tienes que prever es qué vas a necesitar. Algunas cosas que necesitarás son indispensables en casi cualquier despacho. Por ejemplo:

  • Un lugar donde ejercer tu actividad: una oficina, un local… Incluso podría caber la posibilidad de que tu casa sea tu despacho.
  • Mobiliario: una mesa, estanterías…
  • Equipos técnicos: ordenador, impresora, teléfono…
  • Suministros: luz, gas, agua, internet, línea de teléfono

El listado anterior es un resumen de los elementos que sí o sí vas a necesitar para tu ejercicio diario. Pero también hay otras cosas que, si bien no son tan indispensables como las anteriores, sí es cierto que tenerlas te pueden ser de gran ayuda. El ejemplo perfecto de esto son las bases de datos: puedes buscar jurisprudencia en Internet, pero si cuentas con una base de datos jurídica profesional lo cierto es que la búsqueda de jurisprudencia será mucho más eficiente. De hecho, muchos Colegios de Abogados tienen suscritos convenios con bases de datos para ofrecérselas gratuitamente a sus colegiados.

Dado que son muchas cosas las que necesitarás o puedes necesitar para tu despacho, lo más recomendable es que cojas papel y lápiz y hagas una lista detallada y ajustada de todo aquello que necesitarás.

También es recomendable hacer una lista con los gastos fijos o previsibles que tendrás que hacer (por ejemplo las facturas de la luz, el gas…) y así poder hacer un plan de gastos ajustado y realista, y así intentar evitar sorpresas en nuestras cuentas.

Cuarto, quinto, sexto… paso: Empieza, persevera y no te rindas.

Ya tienes tu lugar, tu mobiliario, tu ordenador… Ahora sólo te queda empezar.

Empezar probablemente sea lo más duro de montar un despacho de abogados: los ingresos probablemente no sean para tirar cohetes, los gastos iniciales suelen ser más altos… Y por eso hay que ser perseverante y no rendirse.

Intenta captar esos primeros clientes, y no me refiero a familiares y amigos (aunque si te encargan asuntos también viene bien porque es experiencia que se va adquiriendo) Me refiero a ese cliente que acude a ti sin conocerte personalmente (porque te has publicitado, porque un amigo o familiar te ha recomendado…) Estudia su caso, intenta que se sienta a gusto contigo y que vea que puede confiarte su asunto. Si te ganas su confianza y está contento contigo, tendrás un cliente.

Pero también ten en cuenta una cosa: no puedes contentar a todos, si alguien no te escoge como su abogado (por la razón que sea) no hagas un drama, eso es algo que nos ocurre a todos.

Y cuando hayas ganado ese primer cliente, mantente constante y busca el segundo cliente, y después el tercero, el cuarto, el quinto… y cuando quieras darte cuenta lo más probable es que tu despacho esté despegando. Pero eso sólo se consigue con constancia, perseverancia y no rindiendose.

Asimismo también te recomiendo que, si cumples con los requisitos necesarios, te apuntes al Turno de Oficio. Es una muy buena opción para ir recibiendo asuntos, ganar experiencia y obtener ingresos (aunque no sean muy altos)

Espero que algo de lo que he escrito en este post te pueda servir de ayuda en tu aventura.

Raúl Castro
Raúl Castro

Abogado

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