Bienvenido/a a la segunda entrega del ciclo de entradas de “Cómo ser un abogado joven y no morir en el intento” propuesto por @anglicamolns junto a sus compañeras @beafcastro, @carlotablanco, @kellyleclercq, @mariaabogadaymediadora y @nathaliegonzalez.

Si no has leído la primera entrada, te dejamos por aquí el enlace para que le puedas echar un vistazo:

Ver entrada: como-ser-abogado-joven-y-no-morir-en-el-intento-parte-1-de-3/

Contenido de la publicación

EL ABOGADO Y LA VERDAD ¿ES ÉSTA RELATIVA?

Comencemos con el concepto de verdad según la RAE:

1. f. Conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente.

2. f. Conformidad de lo que se dice con lo que se siente o se piensa.

3. f. Propiedad que tiene una cosa de mantenerse siempre la misma sin mutación alguna.

4. f. Juicio o proposición que no se puede negar racionalmente.

5. f. Cualidad de veraz.

6. f. Expresión clara, sin rebozo ni lisonja, con que a alguien se le corrige o reprende

La concepción de la verdad no es algo absoluto. Menciono esta frase de Marco Aurelio (gran filósofo y emperador romano) acertada para el tema que estamos tratando: “ Todo cuanto escuchamos es una opinión no un hecho. Todo cuanto vemos es una perspectiva, no la realidad.

Otra frase al caso, del filósofo y matemático griego Euclides: “Todo lo que se afirma sin pruebas, puede ser negado sin ellas”.

Todos poseemos una parte de verdad o lo que comúnmente se conoce que “cada uno tiene su verdad.”

🡪 La verdad es relativa. La verdad es un concepto que se aleja de lo absoluto. Cada uno de nosotros tenemos un concepto sobre ella. La mentira (expresión contraria a la verdad) tampoco es un concepto absoluto. Ambas son relativas.

El letrado hace su actividad en el marco del proceso judicial que no es más que un conflicto entre las partes que lo forman, cuyo objetivo es ganar o reducir las consecuencias de la pérdida del caso.

Angélica Molins
Angélica Molins

Abogada

¿Mentimos los abogados cuando ejercemos la defensa de nuestro cliente?

LA RESPUESTA ES Y DEBE SER: NO. 

El abogado viene obligado a conocer los hechos que le conforman que le llegan, tal cual son sin subjetivismos. “Los famosos hechos probados” en varias ocasiones.

Es el cliente el que debe contar los hechos tal y como sucedieron con exactitud, sin vergüenza alguna, puesto que el abogado no es el juez, si no el “confesor/confidente” que garantizará la mejor defensa de acuerdo con los hechos reales y respecto a la defensa de tutela juridicial efectiva y que el proceso se realice con todas las garantías.

La parcialidad del abogado respecto a su cliente jamás puede ser comparable con la mentira. 

Como afirma el Magistrado José Flors:

“ A ningún abogado consciente del significado y la trascendencia de su profesión se le ocurriría afirmar que en un determinado documento se dice algo que en él no consta, o que una realidad física tangible no existe, ni trataría de que se tuviera por cierto un hecho cuya inexistencia le constara. Él es el primero que sabe que quien tal hiciera estaría abocado a la desconsideración y al más absoluto fracaso, de él y de sus clientes.”

El abogado lo que hace es jugar las bazas a su favor, en base a las leyes y la Jurisprudencia, con la ayuda de la oratoria y siempre de la dialéctica. El abogado no tiene porqué mostrar ni su estrategia, ni todos los hechos que conoce por parte de su cliente, simplemente empleará sus armas para garantizar la tutela mencionada anteriormente y la mejor defensa para ganar o atenuar el caso.

El que confunde al abogado con el típico mito de mentiroso, tramposo, “trilero”, codicioso…etc.  con el ánimo de desprestigiar la profesión, está simplemente basado en una tremenda ignorancia y desconocimiento del EJERCICIO DEL ABOGADO DEFENSOR.

CÓMO COMUNICAR MALAS NOTICIAS A LOS CLIENTES

Beatriz Ferradás Castro
Beatriz Ferradás Castro

Abogada generalista

En la mayoría de las facultades de medicina dedican una parte de la enseñanza a hablarte sobre el momento en el que tendrás que dar una mala noticia a una persona.

No comparamos un terrible diagnóstico con decirle a alguien que en vez de 100 hemos ganado 90, pero ¿y si le tenemos que decir que ha perdido la custodia de su niña?, o que tendrá que pagar esa deuda de miles y miles de euros que la va a arruinar a ella y a su familia por muchos años, o quizás que se pasará los siguientes años en la cárcel a pesar de que no sea lo justo. Incluso podemos añadir que no podremos recurrir por que se nos ha pasado el plazo, siendo completamente culpables.

Nadie te puede preparar para estos momentos, incluso aunque tuviésemos una asignatura entera sobre cómo hablar, cómo colocarnos en ese momento delante de ellos, cómo no sentirnos mal por saber que lo que le vamos a comunicar romperá, en diferente medida según qué caso, los esquemas de su mundo actual.

Sin embargo, como casi todo en esta vida, la experiencia se supone que nos hará más duros e incluso un poco más inmunes ante la comunicación de estas noticias, aunque no todos sabremos llevarlo mejor por mucho tiempo que paseo.

Pero por el simple hecho de ser profesionales debemos tener en cuenta determinados puntos a la hora de dar el paso a decirle a nuestro cliente lo último que quiere oír:

  • Ante todo, hablar y actuar con el máximo respeto. 
  • Sinceridad, en todo momento, como si tenemos que admitir que ha sido un error nuestro, se lo tendremos que explicar tal y como es, sin florituras ni escusas ni rodeos.
  • Paciencia, ya que tenemos que entender que lo que le estamos diciendo no será fácil de asimilar para la persona que tenemos delante
  • Comunicarle qué opciones habrá, si es que las hay, para mejorar la situación.
  • Explicarle de forma clara y con calma qué ocurrirá a partir de ese momento.
  • Prestar nuestros servicios para lo relacionado con ese asunto, que sepa que su abogado/a no lo dejará, aunque la sentencia no haya sido a nuestro favor.

No siempre va a ser una profesión que nos traiga alegrías, por lo que también tenemos que aceptar y prepararnos para cuando lleguen los baches o los socavones y pensar en que nuestro cliente ha confiado en nosotros para un caso y tendremos que corresponder a esta tanto para darle las buenas nuevas como aquellas que nos quitarán tantas horas de sueño por las noches.


RETA O MUTUA

Carlota Blanco Aguilar
Carlota Blanco Aguilar

Contable. Administrativa contable.

Al igual que a los trabajadores por cuenta ajena se les descuenta mensualmente de su nómina un % en concepto Seguridad Social, los autónomos también deben de cotizar a la Seguridad Social, teniendo dos opciones pudiéndolo hacer directamente a esta última que es lo que se conoce como RETA o, si el autónomo está vinculado a un Colegio Profesional puede cubrir su profesión a través de las mutualidades propias.

¿Qué es el RETA?

El RETA o Régimen Especial de Trabajadores Autónomos es el régimen de la Seguridad Social al que pertenece todo aquel que lleve a cabo una actividad económica o profesional por cuenta propia (los trabajadores por cuenta ajena pertenecen al Régimen General); a través del cual se regula las obligaciones de los autónomos.

¿Qué es la Mutua?

Una mutua o mutualidad es una asociación de un grupo de personas sin ánimo de lucro que se unen para ayudarse entre sí. Los socios aportan una cuota periódica con la que se financian ciertas prestaciones.

En este caso, hablamos de una asistencia que pasaría a sustituir las coberturas de la Seguridad Social para los autónomos. Por ejemplo, la jubilación o la incapacidad laboral transitoria.

RETA o Mutua

Entre el colectivo de autónomos que pueden decidir entre Mutua o RETA están los abogados.

Son muchos los autónomos que no saben qué opción escoger cuando se dan de alta o tienen dudas de que escoger si Seguridad Social que es lo que comúnmente es más conocido o Mutua. 

En términos genéricos, no hay una opción mejor que otra. Todo dependerá de las coberturas que ofrezca cada mutua en concreto, del coste económico y de las prestaciones a las que personalmente queramos acceder.

En cuanto a derechos actualmente están ambas prestaciones casi igualadas, es más, el SEPE ya permite capitalizar la prestación por desempleo a través de las mutuas.

Entre las diferencias podemos encontrar las siguientes:

  • Jubilación: la Mutua hace de hucha y ese importe se va incrementando a medida que tu aportas las mensualidades; mientras que la Seguridad Social el dinero que tu aportas mensualmente se usa para pagar las mensualidades de los pensionistas actuales)
  • Mensualidad: En ambos casos las mensualidades, si has escogido tener derecho a la bonificación inicial, se van incrementando progresivamente. La Seguridad Social se paga mensualmente, siendo la cuantía mínima actual de 286,15 euros; mientras que la Mutua permite la opción de pago trimestral. Habría que valorar, en términos económicos cual es la opción más ventajosa.
  • Fiscalidad: Tal y como establece la Agencia Tributaria las cantidades abonadas por el autónomo en concepto de Mutua pueden considerarse deducibles con el límite máximo de la cuota máxima del Régimen General que esté establecida para cada ejercicio económico por la Seguridad Social. 

Algo a tener en cuenta, es que si optas por el RETA y posteriormente quieres cambiar a Mutua, no hay vuelta atrás. Los profesionales que se incorporen al RETA perderán su derecho a acogerse más tarde a la mutualidad de previsión social si cambian de opinión. Es una decisión sin vuelta atrás. Podrán utilizar la mutua como sistema complementario o de ahorro, pero deberán seguir pagando la cuota de autónomo. 

En cambio, la situación inversa si que es posible, esto es, estar en la Mutua y cambiar al RETA, simplemente presentado el alta en Hacienda y un certificado de la mutua donde se haga constar el tiempo de permanencia.

Por tanto en caso de dudas, es preferible que escojas Mutua y en caso de no estar conforme puedes cambiar al RETA.


Preparación de un juicio

Kelly Leclercq
Kelly Leclercq

Abogada ICAB

Cuando empezamos en el ejercicio de la profesión, la preparación de cada juicio se antoja un mundo. 

Sin embargo, a medida que adquirimos experiencia, la preparación de los juicios se convierte en una tarea mucho más metódica y estructurada.

En este sentido, veamos qué aspectos es importante tener en cuenta a la hora de ponernos manos a la obra:

En primer lugar, debemos conocer nuestro caso.

De cara a la vista, es primordial tener controlado y ordenado el contenido del expediente, y estructurar la documentación más relevante.

Sin ánimo de fomentar la desforestación de nuestros bosques, es aconsejable llevar consigo los escritos básicos como la pueden ser la demanda, la contestación a la misma, sus correspondientes documentos, la instructa de prueba, etc.

A los amantes del papel se les aconseja también hacer anotaciones, marcar los aspectos importantes de los documentos, o introducir marcadores.

En definitiva, la mayor parte del éxito radica en haber trabajado el asunto.

No podemos olvidar estudiar el tema con antelación.

Ello nos servirá, no sólo para acudir a sala mejor preparados, sino también para disponer de un margen temporal suficiente en caso de tener que solventar imprevistos.

No sería la primera vez que se suspende una vista porque nadie se dio cuenta a tiempo de que un testigo no estaba correctamente citado, por ejemplo.

  • Tengamos presentes la legislación y jurisprudencia aplicables al caso. Nunca viene mal hacer un repaso de estas cuestiones, ya que podríamos tener que invocarlas ante Su Señoría.

En caso de tener que hacer conclusiones orales, este repaso nos ayudará a relacionar los presupuestos aplicables legal y jurisprudencialmente al resultado de la prueba practicada.

Es muy recomendable establecer contacto previo con los intervinientes en el juicio.

No me refiero únicamente a informar al cliente, sino que, en la medida de lo posible, debemos hablar con los testigos y peritos que intervendrán el día de la vista. De este modo nos aseguramos su comparecencia, tenemos la oportunidad de comunicarles de forma cercana el motivo de su intervención y les recordamos cuáles serán las cuestiones que nos interesará destacar con su declaración.

No siempre se utilizan, pero no está de más ir acompañados de los códigos legales:

La Ley de Enjuiciamiento Civil, la Ley de Enjuiciamiento Criminal, el Código Penal… Dependiendo del caso concreto, podríamos tener la necesidad de consultarlos y sería todo un fastidio no contar con ellos en ese momento.

Para mayor seguridad, personalmente, me gusta llevar a sala un pequeño resumen con breves notas sobre posibles escenarios en los que podría encontrarme, con modelos de los recursos orales que podría formular, etc.

Aunque las conclusiones orales irán directamente relacionadas con la práctica de la prueba, ¿por qué no guionizarlas?

Sin perjuicio de posibles (y frecuentes) improvisaciones basadas en lo que haya ocurrido durante la práctica de la prueba, en el momento de exponer las conclusiones es altamente recomendable reproducir las ideas esenciales de nuestro guion.

La organización de estas ideas nos ayudará a verbalizar las cuestiones esenciales de forma ordenada y sin olvidar detalles que, de otro modo, se podrían quedar en el tintero.

Pero sin perjuicio de lo anterior, debemos evitar leer directamente del papel, pues podría dar la sensación de que no dominamos el asunto.

En este sentido, recordemos la importancia del lenguaje no verbal

A grosso modo, estas serían las pautas básicas para acudir preparado a un juicio.

Lógicamente, cada caso es distinto y también lo será su complejidad, pero siempre que no dejemos las cosas al azar, el éxito profesional, al margen del resultado del juicio, está garantizado.


 INTERACCIONES CON EL CLIENTE

Nathalie González
Nathalie González

Abogada y Mediadora

En este apartado, os escribo con relación a la manera de comunicarnos e interactuar con nuestros clientes. 

Es imprescindible cuidar la relación con la persona que acude a nosotros, desde el primer momento. 

La piedra angular de la relación entre el cliente y el profesional es la confianza, debe existir durante toda la relación. Es imprescindible una confianza plena del o de la cliente hacia nosotros, sí lo hace, le podremos ofrecer el mejor servicio. Debemos recordarles que pueden confiar plenamente en nosotros, que no desvelaremos nada de lo que nos comente, le protege el secreto profesional. 

Existen diversas maneras de interactuar, las más habituales son: 

  • Llamadas: aunque la primera llamada la suele realizar el cliente, antes de que finalice recordarle nuestro número de teléfono y demás datos de contacto. 
  • Correos electrónicos: pedirle al cliente que cuando nos tenga que mandar la documentación, si no le es mucha molestia, nos remita los correos divididos por temática. Si le llevamos varios asuntos, que también nos los diferencie. Esta forma de división la debe asimismo adoptar el abogado o la abogada cuando le remita documentación, información, notificaciones del Juzgado, etcétera. Este modo de trabajar facilita y agiliza la tarea profesional, entre más ordenada, mucho mejor. Además de ser mucho más cómoda para el cliente.
  • WhatsApp: no utilizarlo para recibir o enviar documentación, utilizarlo para planear citas, reuniones, recordatorio de éstas. 
  • Reuniones presenciales y/o virtuales: agendarlas siempre con antelación y podéis enviarle un recordatorio al cliente. Cuando la agendéis recordar al cliente, que si le surge cualquier motivo o sabe con antelación que no podrá acudir, que nos avise en ese mismo instante. Los abogados debemos también avisar cuándo sepamos que no podremos asistir a una reunión. Con la pandemia provocada por el Coronavirus, se ha incrementado el número de reuniones por videoconferencia o por llamada telefónica. Hay clientes que prefieren utilizar la videollamada y otros la llamada telefónica, mi recomendación es que sea el cliente quien elija una de las dos opciones. 

A la hora de comunicarnos con nuestro o nuestra cliente, debemos siempre adecuar nuestro lenguaje. ¿A qué me refiero?

A que nos hagamos entender sin ningún tipo de problema y no manejemos un vocabulario rocambolesco. Debemos procurar que sea un lenguaje adecuado a cada cliente y a cada momento en el que hablemos con él. Los clientes son personas, con lo cual, no siempre que hablemos con ellos, tendrán el mismo ánimo ni la misma disposición. Asimismo, cuando nos planteen una duda, debemos resolverla en ese momento. 

¿Cómo remitir y recibir la documentación?

No recomiendo mandarla por WhatsApp, yo siempre utilizo el correo electrónico. Además, le pido al cliente que me la remita por esta forma de comunicación. El consejo que os doy es que a la hora de enviar como de que nos llegue documentación, descargarla y guardarla en el expediente del cliente.

Para finalizar, en la primera conversación que tengamos con el cliente, debemos hacerle saber nuestros horarios y nuestros datos de contacto. Para que las llamadas y las comunicaciones tanto del cliente como nuestras se realicen dentro de nuestro horario laboral. Además de pactar la forma en las que nos comunicaremos. 

MARKETING PARA ABOGADOS

María González Merchán
María González Merchán

Abogada & Mediadora

Un abogado, además de un profesional competente, debe ser un excelente comercial. La formación no lo es todo; puedes ser experto en una materia, pero ¿de qué te vale si nadie te conoce? Por eso, la publicidad y marketing para abogados juega un papel fundamental. 

¿Cómo puedes darte a conocer para atraer clientes

Diseña una tarjeta de visita atractiva 

El boca a boca es una de las principales fuentes de captación de clientes para un abogado. Las primeras recomendaciones a potenciales clientes vendrán de la mano de tus familiares y amigos y, con el tiempo, tus propios clientes te recomendarán a sus familiares, amigos y conocidos. La manera más fácil de hacer esta recomendación es entregando una tarjeta de visita, donde conste tu nombre, tu logo (con el tiempo, ver tu logo equivaldrá a verte a ti), tu especialidad (si la tienes) y tus datos de contacto.

Networking

Crea una red de contactos:

  • Con compañeros. Siempre es beneficioso entablar relación con tus colegas, especialmente en tus inicios. Esto te permitirá tener un punto de apoyo para preguntar dudas, para aprender de sus experiencias y, por qué no, para prestarles tu ayuda, ya que quizás existan novedades que ellos no dominen.
  • Con profesionales de otros sectores. Esto te abrirá la puerta a crear colaboraciones con otras empresas y autónomos que os favorezcan mutuamente, así que te pueden ayudar a crecer y expandirte.

Internet es tu mejor aliado

Las nuevas tecnologías ofrecen la posibilidad de llegar a un enorme número de personas sin moverte de la silla. Por ejemplo:

  • Página web. Es tu carta de presentación en Internet, totalmente a tu gusto. En ella puedes reflejar tus valores como profesional, los servicios que ofreces e incluso un formulario de consultas online o reserva de citas.
  • Ficha de Google My Business. ¿Qué es esto? Una herramienta de posicionamiento en el gigante Google, de tal manera que quienes te busquen, encuentren a golpe de clic toda la información que tú quieras mostrar en la ficha (datos de contacto, materias a las que te dedicas, enlace a tu página web, fotos tuyas, de tu despacho, etc.). Además, es una gran referencia para posibles futuros clientes, ya que quienes ya han contratado tus servicios pueden publicar reseñas a través de valoración de 1 a 5 estrellas y escribiendo comentarios.
  • Portales publicitarios. Inscríbete mediante anuncios llamativos, claros y concisos.
  • Redes sociales. Únete a LinkedIn, Instagram, Facebook, Twitter, YouTube o la red social que más te guste. Comparte contenido de valor a través de diferentes formatos (imágenes, presentaciones, vídeos, noticias…).

Diferénciate

La abogacía es un sector donde la competencia ha crecido como la espuma en los últimos años. Por eso es muy importante que destaques sobre el resto. ¿Cómo? Haciendo prevalecer la calidad sobre la cantidad. Por ejemplo:

  • Especialización en una materia.
  • Cercanía con tus clientes frente a la frialdad y rigidez que caracteriza la abogacía tradicional. 
  • Servicios colaborativos. Por ejemplo, si eres un abogado fiscalista, quizás puedes firmar convenios de colaboración con gestores o economistas, de manera que tu cliente sienta que tiene una red de profesionales a quienes confiar todo lo relativo a su empresa.

En conclusión…

Como para la sociedad normalmente el trabajo de un abogado es invisible porque no existe un producto tangible, recuerda que el producto eres tú; tú y los servicios que ofreces

Si consigues publicitarte mostrando el valor de tu trabajo, tus clientes así lo percibirán y la publicidad que ellos hagan de ti en un futuro lo transmitirá.


Entrada dirigida por Angélica Molins en colaboración con @beafcastro, @carlotablanco, @kellyleclercq, @mariaabogadaymediadora y @nathaliegonzalez

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