Bienvenido/a a la tercera entrega del ciclo de entradas de “Cómo ser un abogado joven y no morir en el intento” propuesto por @anglicamolns junto a sus compañeras @beafcastro, @carlotablanco, @kellyleclercq, @mariaabogadaymediadora y @nathaliegonzalez.

Si no has leído la primera y segunda entrada, te dejamos por aquí los enlaces para que le puedas echar un vistazo:

Parte 1: leer.

Parte 2: leer.

CONSEJOS PARA TENER ÉXITO EN UNA CONSULTA PROFESIONAL.

La familiaridad real y básicamente el verdadero contacto entre abogado y cliente es la consulta profesional. Es la relación y el contacto entre ambos en el cual el cliente solicita asesoramiento de tipo jurídico sobre algún tema que le interese. La consulta es un pilar básico para el abogado y el cliente.

La presentación del abogado debe ser educada, afectuosa, amable e interesarse realmente por el problema del cliente a base de una escucha activa.

Es esencial proyectar seguridad, respeto y profesionalidad. También es importante que se respete el momento de la cita y se atienda al cliente a la hora exactamente acordada.

La imagen del abogado debe ser pulcra, a ser posible elegante, dentro del estilo de cada persona, pero la recomendación general es representar formalidad.

En aras de comunicación el abogado, debe tener claro que es crucial escuchar, preguntar y responder en un principio de forma escueta hasta que se conozca el tema por completo, “aconsejar según criterio” e intentar siempre un clima afable; el cliente necesita sentirse cómodo, que le presten total atención y que se utilice un lenguaje común y corriente para que comprenda realmente todo lo que le podamos llegar a explicar posteriormente de una forma más extensa.

Es conveniente ir apuntando datos clave sobre el caso o cuestión a tratar, interrumpir poco al cliente a no ser que sea necesario e intentar conocer totalmente la verdad de los hechos.

Se debe solicitar al cliente toda la documentación posible relativa al caso, examinarlo en principio de forma “rápida” y fotocopiarlos con el consentimiento de éste para poder estudiar el caso realmente a fondo y todo lo que ello conlleva. Hacerse de una carpeta con los datos en papel del cliente y formar así el inicio de su expediente.

Cabe destacar de nuevo la denominada “escucha activa”, bien, este tipo de escucha consiste en involucrarse con el cliente, mostrando el máximo interés, gesticular tranquilamente expresando comprensión, evitar las interrupciones a no ser que sean estrictamente necesarias, el cliente debe sentirse seguro, escuchado, comprendido y con la sensación de que nos estamos poniendo en su lugar, cosa que debemos hacer en realidad como buen profesional, ya que no solo se trata de dar la “imagen de”, si no de sentir un interés real, esto ayudará a la fluidez de la comunicación entre ambos y ahorrarse malos entendidos.

Una vez que el cliente ha terminado de “explayarse” nos toca el turno a nosotros y responder con todos los argumentos de los que dispongamos en ese momento, mostrando nuestra destreza, conocimientos y básicamente nuestra soltura; todo ello en un lenguaje claro, conciso y sencillo, hay que recordar que nuestro cliente normalmente no tiene conocimientos jurídicos, (y aun menos procesales) y si los tiene y acude a nosotros es una obviedad de que posee dudas importantes, y esto sin mencionar lo que han buscado en Google o lo que les ha contado cualquier amigo o familiar que pasó por una “situación similar”… etc. Cada caso es un mundo. Y eso debe quedarle claro al cliente.

El abogado debe preguntar absolutamente todas las dudas que haya tenido durante la exposición del cliente y su situación, también es conveniente demostrar nuestros conocimientos mostrando al cliente algún artículo de alguna Ley que obviamente sepamos que es la exacta al caso para que vea la posible solución y su amparo. Si no estamos seguros de ese acto es mejor obviarlo para lo que comúnmente se conoce como “evitar quedar mal”. 

Es esencial mostrar prudencia, modestia y sinceridad. Y no olvidemos tener paciencia. Normalmente los clientes llegan nerviosos, desesperados, preocupados y con mucha necesidad de atención.

A la hora de decidir la mejor solución al caso, el abogado ha de hacer entender muy claramente y de forma modesta que los expertos somos nosotros, que valoraremos sus peticiones, que forma parte indudable de nuestra profesión mirar siempre por su bien y que su éxito también será el nuestro, por lo tanto hay que explicar que debe dejar el caso en nuestras manos, que le comunicaremos cada paso y que le atenderemos siempre con buenas prácticas. En bastantes ocasiones el cliente intentará imponer su solución y pedir cosas que realmente son pura fantasía y prácticamente imposibles en nuestro en el mundo legal, ya no solo por el Derecho sustantivo si no procesalmente hablando.

Hablemos de uno de los temas que más le interesa al cliente: nuestros honorarios. Dicho tema debe quedar claro desde el inicio. Hemos de diferenciar una consulta, una asesoría determinada, una consulta en la que es probable que llevemos con “seguridad” el procedimiento… 

El cobro de las consultas y sus tipos depende de cada profesional, algunos no cobran la primera para captar al cliente, otros la cobran porque no quieren perder su tiempo en balde, otros descuentan el cobro de la primera consulta una vez aceptado y asegurado que ejerceremos como su abogado y llevaremos su procedimiento y algunos otros no cobran directamente las consultas a los clientes plenamente habituales.

En mi opinión el consejo es cobrar siempre la primera consulta y sobre todo cuando intuimos que es algo puntual y/o concreto y que no llevaremos su caso. Debemos recordar que el abogado vale por lo que sabe y que los conocimientos merecen el mismo trato económico que un trabajo de manufactura.

La calidad de nuestro servicio debe quedar patente en todos los sentidos. Y nosotros mismos, como abogados debemos valorar nuestra profesión más que nadie.

Angélica Molíns Romero
Angélica Molíns Romero

ABOGADA: Penal-Civil-Negligencias-Honor

 Un día como joven Abogada.

07:00h de la mañana. Suena el despertador. Sales de la cama, todavía con lagañas en los ojos, pensando por qué de nuevo no te habrá tocado la lotería (luego caes en la cuenta de que ni siquiera juegas). Te tomas el primero de los muchos cafés que tomarás ese día. Y mientras estás desayunando, mirando un punto fijo y con la mente en blanco, recuerdas por qué decidiste ser Abogada. Así que te pones en marcha para afrontar un nuevo día.

Hoy tienes muchas cosas que hacer pero, antes que nada, toca organizar la agenda. 

Vaya, el viernes que viene tienes una vista, habrá que comprobar que todos los testigos estén bien citados y preparar los interrogatorios. A ver si con un poco de suerte puedes adelantar algunas tareas programadas para ese día, porque con lo lejos que es el juicio, vas a invertir toda la mañana.

Pero, primero, tendrás que recordarle a tu nuevo cliente que mañana por la tarde tenéis prevista una reunión, así evitas que no venga (por un pequeño descuido) y tener que reprogramar el calendario.

Segundo café del día.

Ostras, acaban de señalar fecha para la vista del procedimiento que tantos meses llevas esperando. Presenta hoy mismo el listado de testigos a citar, que esta semana hay muchas cosas que hacer y no sea que se entre una cosa y otra se te acabe pasando el plazo.

Llamada. Un potencial cliente quiere pasarse por el despacho para hacer una consulta. No hay problema, aunque mejor mañana, que tienes un hueco a primera hora. Concertada la reunión, tienes que acabar la propuesta de los testigos que tienes a medias.

Llamada. Una compañera quiere negociar un acuerdo. Después de 30 minutos debatiendo, parece que hay posibilidades de llegar a un punto satisfactorio para todos. Tendrás que hablar con tu cliente para ver qué le parece. Pero antes de llamar, quieres intentar acabar de una vez la propuesta de los testigos que has empezado hace una hora.

Tercer café del día.

Por fin, acabado. Veamos qué otras cosas tienes previstas para hoy: Te quedan pocos días para contestar a una demanda. “¿Me mandó el cliente la documentación que le pedí?”. Parece que todavía no. Mándale un cuarto recordatorio, a ver si con un poco de suerte puedes ponerte a ello esta tarde.

Llamada de una Procuradora.

Tienes que responder a este e-mail.

Llamada de un cliente.

Tienes que enviar este burofax.

Llamada al Ayuntamiento.

Pausa para comer.

Cuarto café del día.

Quieres tratar de comentar este caso con nuestro perito, a ver cómo lo puedes enfocar en la demanda.

Empiezas la demanda, pero entran 10 nuevos correos y varias llamadas. “Ya acabaré mañana…”.

19:00h de la tarde. Por fin en casa. Ponte Netflix, a ver si desconectas un poco. ¡Anda, nuevos capítulos de Suits!

A veces, ser un Abogado joven puede resultar complicado: Estamos sometidos a mucha presión por parte de los clientes, de los compañeros, de nuestros superiores, de los Juzgados, de los plazos, de nuestra propia exigencia; contamos, lógicamente, con menos experiencia que muchas de las personas que tenemos alrededor; algunas veces nos vemos acorralados por miradas acusadoras de quienes dudan de nuestra capacidad…

Pero, ¿sabes qué? Todo eso no importa. No importa porque estás aquí y eso quiere decir que puedes conseguirlo, que lo estás haciendo. Y lo estás haciendo porque compensa, porque amas tu profesión. Y porque, hoy eres un joven abogado, pero también vas a ser un GRAN abogado.

Kelly Leclercq
Kelly Leclercq

Abogada ICAB.

IMPUESTOS A PRESENTAR COMO ABOGADO AUTÓNOMO. 

Los autónomos al igual que las empresas tienen obligaciones fiscales, debiendo presentar impuestos por la actividad profesional que desempeñan.

En España los principales impuestos son: IRPF, IVA e Impuesto de Sociedades (este último solo para determinadas empresas).

De estos impuestos, el hecho imponible sería el siguiente:

  • IRPF. El hecho imponible en este impuesto es la obtención, por parte de las personas físicas, de ingresos ya sea por la realización de una actividad económica, por el trabajo efectuado (nóminas) o por obtener un beneficio o pérdida en alguna transacción con los bienes inmuebles (por ejemplo, venta de un piso) 
  • IVA. El hecho imponible de este impuesto es la prestación de un servicio o la entrega de un bien, así como la adquisición de bienes a otros países de la UE o importación de bienes.
  • Declaraciones anuales de IVA

Para los autónomos los impuestos que interesan son el IRPF e IVA.

El calendario de presentación de dichos impuestos se puede consultar fácilmente en la página de la Agencia Tributaria (Calendario contribuyente 2021 HTML – Agencia Tributaria)

Cada año lo van modificando, aunque los días suelen ser siempre los mismos, a no ser que caigan en domingo o festivo que puede que modifiquen el día para facilitar su presentación.

IVA

El IVA es el impuesto que todos conocemos y que a todos nos afecta. 

¿Cómo funciona el IVA?

Los profesionales son las intermediarias en el cobro o pago del IVA. El profesional es el encargado de repercutir el IVA, es decir, cobrar el IVA en las ventas que hace al igual que también lo soporta o paga por las compras que hace.

Esto es así porque las personas físicas que obtienen rendimientos del trabajo por cuenta ajena no presentan declaración de IVA ya que Hacienda no los tiene controlados por decirlo de alguna forma. Estos pagan el IVA por las compras que hacen y los autónomos hacen de hucha de Hacienda, debiendo ingresar en la misma el dinero cobrado en concepto de IVA por las operaciones efectuadas. 

Esto no es exactamente así dado que las empresas/autónomos también hacen compras y pagan, por tanto, IVA. Es por ello que, los autónomos cuando hagan su declaración de IVA restarán del importe del IVA cobrado todo aquel IVA que ha pagado en sus compras, pudiendo ser que le toque pagar, esto es, ha cobrado más IVA del que ha pagado, o que Hacienda le tenga que devolver el IVA sobrante ya que ha pagado más IVA del que ha cobrado. La devolución se hace solo en la última declaración del año, mientras tanto, se va compensando el saldo en posteriores declaraciones. No es obligatorio solicitar la devolución, e incluso recomendaría dejar el saldo a compensar para futuras liquidaciones.

Esto es hablando en términos muy generales y el concepto más básico del IVA, dado que luego Hacienda estipula casos en los que la empresa no se puede deducir el IVA, esto es, hay compras que se hacen que Hacienda estipula que el IVA no se pueda meter en la declaración, sino que supone un gasto más. El principal motivo de esta situación es que es un gasto no relacionado con la actividad.

El modelo para presentar el IVA es el 303 y el resumen anual del IVA el 390.

Otro modelo importante es el modelo 347 declaración anual de operaciones con terceros en el que se declaran todas las operaciones tanto de compra como de venta que superan los 3.000€ 

Días de presentación:

  • 1º Trimestre: fecha límite 20 de abril (o 15 de abril si se domicilia)
  • 2º Trimestre: fecha límite 20 de julio (o 15 de julio si se domicilia)
  • 3º Trimestre: fecha límite 20 octubre (o 15 de octubre si se domicilia)
  • 4º Trimestre: fecha limite 30 de enero del año siguiente (o 20 de enero si se domicilia). En esta fecha se presentará también el modelo 390.
  • Modelo 347: 28 de febrero de cada año.

IRPF

Como autónomo, deberás retener un porcentaje (15% o 7% si eres nuevo autónomo durante los tres primeros años de actividad) en todas las facturas que emitas a otra empresa o autónomo. Hacienda entiende esto como un pago adelantado de tu Declaración Anual de la Renta. Es este el motivo por el que aunque haya la opción del 7% se aconseja retener el 15% para que la Declaración Anual de la Renta (lo que todos conocemos y presentamos todos seamos profesionales, empresas o no).

¿Cómo funciona?

Se deberá informar de las cantidades que se ha adelantado por los rendimientos de trabajo (minuta) mediante la emisión de facturas con retención. Pero también hay que comunicar el dinero que se ha recaudado al recibir facturas con retención por parte de los proveedores.

En las facturas emitidas se deberá desglosar tanto el IVA como el IRPF. Al precio del venta original hay que sumarle el IVA y restarle el porcentaje de IRPF que corresponda. Es muy importante tener en cuenta a quién emitimos la factura, dado que a diferencia del IVA que lo repercutimos a todos los clientes, el IRPF solo lo descontaremos en aquellas facturas que emitamos a una empresa o a un autónomo.

Pongamos un ejemplo.

Si emites una factura por un importe de 1000 euros:

IRPF 7%IRPF 15%
Importe venta1.000Importe venta1.000
IVA (21%)+ 210IVA (21%)+ 210
IRPF (7%)-70IRPF (15%)-150
Total a cobrar+1.140€Total a cobrar+1.060€

Pues bien, esta cantidad que debes restar en concepto de IRPF es un dinero que no vas a ingresar, ya que como dijimos previamente Hacienda entiende esto como un pago adelantado a tu Declaración Anual de la Renta debiendo avisar a Hacienda, cada tres meses, de que has ingresado ese dinero mediante el Modelo 130 si estás incluido en estimación directa normal o simplificada, y el Modelo 131, si estás en estimación objetiva o módulos. Para profesionales como es el caso de la abogacía el modelo sería el modelo 130, es el más habitual.

Las fechas de presentación son las mismas que para el IVA que vimos previamente.

Carlota Blanco Aguilar
Carlota Blanco Aguilar

Contable. Administrativa contable.

HONORARIOS

Llega tu primer cliente, te sabes la teoría de pe a pa, tienes los plazos controlados, los escritos perfectos y de golpe te dicen “¿Cuánto me va a cobrar?” y claro, si es en la primera consulta puedes zafar diciendo que tienes que analizar bien el caso para decir un precio aproximado, pero cuando ya ha pasado el primer vis a vis te toca decírselo, pues para ambos es algo muy importante y que además puede dar lugar a que no quieran contratarte (de ahí la importancia de decirlo como muy tarde tras la primera consulta).

¿Qué opciones tenemos?

  1. San Google que todo lo sabe, pero no siempre acierta o nos ayuda
  2. Tus compañeros y compañeras que siempre están ahí para echarte un salvavidas
  3. Inventarte un precio (spoiler: ERROR)
  4. Acudir al baremo de honorarios de tu colegio (spoiler: ACIERTO)

Podemos buscar en Google “cuánto cobra un abogado por un divorcio de mutuo acuerdo” y te saldrán mil respuestas, lo que puede provocar que te líes aún más, así que a menos que veas un precio muy unánime, pasa a la siguiente opción.

Los compañeros, que comparten profesión contigo y que ya tienen un poco más pillado este asunto. Creo que no hay nada mejor que consultarlo con ellos, que viven en el día a día y te van a decir un precio en el que se incluye el trabajo que vas a tener que realizar.

El precio al alza, la invención de una cantidad, el decir algo por no quedar callado… ¡NO! Esto nos puede ocasionar problemas. Es mejor decir que tienes que revisar todo para poder concretar un precio, dándole la respuesta lo antes posible, pero sin pillarte las manos. Tienes la primera reunión con tus clientes, te cuentan el caso y te preguntan el precio, ¿qué haces? De manera amable les comentas que revisarás todo y una vez lo tengas hecho les dirás un precio. Todo esto aclarando que una vez lo digas ellos podrán aceptarlo o no. Nos evitamos quedar mal y meternos en líos.

Y, por último, algo muy importante y necesario cuando te colegies es echarle un vistazo al baremo de honorarios de tu Colegio. Probablemente al principio te sientas perdido, pero pregunta a algún compañero o en el mismo colegio y que te expliquen tanto las tablas, porcentajes y demás referencias que se hacen a lo largo de este para que puedas entenderlo correctamente. Ojo, puede ser la mejor vía en cuanto a saber por dónde van los tiros, pero no siempre tienes que seguirlo a rajatabla ya que a veces no se ajusta al trabajo que realmente haces (ya sea por exceso o por defecto).

Pero, sobre todo, valora tu trabajo. Al principio nos cuesta cobrar por lo que hacemos, pero te has preparado todos estos años para dar la respuesta a lo que te preguntan así que no lo hagas gratis. Entiende que el escrito de media carilla que haces en 10 minutos es el fruto de una carrera, máster y a saber qué más. Así que no lo menosprecies, no te menosprecies, sea fácil o muy complicado, cobra por el esfuerzo que has realizado para llegar a donde estás.

Beatriz Ferradás Castro
Beatriz Ferradás Castro

⚖️Avogada xeralista
🦙Defensora dos animais
🎨+dos dereitos de tatuadores @cuttoo__

EL COMPAÑERISMO Y SU IMPORTANCIA

La abogacía es una profesión ejercida mayoritariamente por abogados autónomos, lo que hace que sea muy solitaria. No obstante, es cierto que en los últimos años se ha observado en mayor medida la creación de sociedades profesionales o la unión de varios abogados autónomos para compartir instalaciones y, con ello, gastos.

En cualquier caso, tanto si ejerces como autónomo como si lo haces por cuenta ajena, tanto si compartes despacho como si no, tanto si eres un abogado joven como si cuentas con una trayectoria profesional más extensa, ten algo presente: el compañerismo en esta profesión es fundamental.

Cuando estudié el Máster de Acceso a la Abogacía, nos repitieron hasta la saciedad que los asuntos y los clientes están de paso, pero los compañeros se quedan. ¡Y qué verdad! ¿Quieres saber por qué? Sigue leyendo.

Adaptando el famoso refrán a este contexto, quien tiene un compañero, tiene un tesoro. En los inicios, es normal tener millones de dudas, por lo que muchas veces tendrás que apoyarte en compañeros más veteranos para resolverlas. Si quieres un consejo, procura mantener buena relación con los compañeros que vayas conociendo.

Además, muy probablemente coincidirás en más de una ocasión con el mismo compañero como parte contraria a lo largo de tu andadura profesional. Voilà. Esa buena relación de la que puede facilitar llegar a un acuerdo. Si quieres un consejo, evita llevarte los asuntos a tu esfera privada o personal; empatiza con el cliente, pero no cruces el límite porque podrías perder la objetividad y adoptar una actitud más ‘agresiva’ con el compañero.

Una vez que vayas ganando experiencia, no te olvides de que tú también tuviste unos comienzos llenos de miedos, inseguridades e incertidumbre. Mi consejo es que tiendas siempre la mano a las nuevas generaciones, que seas humilde, que jamás trates de ‘dejar mal’ al compañero en Sala o ante vuestros propios clientes ni aceptes un posible acuerdo sin consultarlo con tu cliente, pues esto podría hacer que, a última hora e incluso el mismo día del juicio, tu cliente no esté conforme y des mala imagen ante el compañero.

Ten en cuenta que, con los años, para ti se convertirá en una ventaja relacionarte con los recién llegados. Ellos conocerán mejor la aplicación del Derecho a los nuevos sectores (nuevas tecnologías, comercio electrónico…) y pueden aportarte una nueva visión de cómo ejercer la abogacía. Sí, aunque muchos se empeñen en negarlo, el ejercicio de la profesión también evoluciona con el paso del tiempo. Como consejo, te diría que, si eres joven abogado, trates de aprender de quienes ya tienen experiencia y te quedes con aquello que pueda aportar valor en tu trabajo; solamente si ejerces de manera coherente con tus valores y tus principios trabajarás a gusto contigo mismo y eso lo percibirá el cliente.

En definitiva, sé compañero siempre, sin importar si eres un abogado joven o veterano, porque, como decía Jeffrey Benjamin, “nunca llegarás a un terreno más alto si siempre estás empujando a la gente hacia abajo”.

María González Merchán
María González Merchán

💼 Abogada & Mediadora

LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS Y LOS ABOGADOS

Es una realidad latente, que cada vez más, las nuevas tecnologías se convierten en herramientas imprescindibles en algunos ámbitos de nuestras vidas. En este caso, me centro en la relación entre las nuevas tecnologías y los abogados.

Para los abogados, las nuevas tecnologías son una herramienta diaria, sin la cual no podríamos desarrollar nuestra profesión de la manera que actualmente lo hacemos. Para mí en especial, sin las nuevas tecnologías, necesitaría mucho más tiempo para realizar determinadas tareas. Gracias a las nuevas tecnologías, nos ahorramos mucho tiempo y algunos desplazamientos, al poder realizar bastantes trámites de forma online.

Voy a escribiros sobre una parte de las nuevas tecnologías, en concreto sobre las redes sociales (Instagram, Facebook, Twitter, LinkedIn, etcétera), YouTube, la página web, entre otras herramientas existentes en la actualidad.

¿Qué pensáis de la frase “¿Si no estás en Internet, no existes”? Actualmente, es una realidad, cualquier persona cuándo necesitamos de un profesional, la búsqueda siempre la realizamos a través de Internet. Además, las personas ya no sólo buscamos a través de Google, sino que hacemos búsquedas en redes sociales.

Una de las grandes ventajas de las redes sociales es que conocemos a más profesionales en nuestra misma situación, a otros profesionales con los que podemos colaborar, en algunas ocasiones hasta clientes. Se pueden establecer sinergias muy interesantes. 

¿Qué esperan encontrar de los abogados los potenciales clientes en Internet?

Esperan encontrar al menos lo siguiente: nuestro nombre, nuestro teléfono, nuestra dirección y nuestros servicios. Y quieren encontrarlo de una manera fácil y sencilla, no teniendo que dar muchos clics. Mi consejo siempre es facilitar las cosas a quienes nos buscan. 

Recordar siempre que, si queréis estar en redes sociales o tener un canal de YouTube, estéis solamente en las que le podéis dedicar tiempo. Es contra productivo, tener muchas redes sociales y no prestarles atención. 

En cuanto a si vuestro deseo es tener una página web, mis recomendaciones son las siguientes: diseño elegante, colores que no molesten a la vista y que las letras se vean a la primera, dividir lo que queréis contar mediante apartados, inclusión de vuestra foto profesional. Recordar que en vuestra pestaña inicio, aparezcan todos los apartados que deseáis mostrar, y que con un solo clic se acceda a ellos. 

¿Cada cuánto tiempo debo actualizar mis redes sociales, mi canal o mi página web?

Esa es vuestra decisión. Lo que debéis hacer es un calendario de programaciones, así lo tendréis todo organizado. No es nada recomendable publicar mucho una semana y a la siguiente no publicar nada. Yo lo que hago desde que empecé, es publicar siempre el mismo día. 

Para finalizar, os voy a contar mi consejo estrella, cuando pensamos en crear una página o crear nuestras redes sociales o crear nuestro canal, hacerlo siempre con la mentalidad de qué os gustaría encontrar a vosotros. Es decir, al crear debemos ponernos en la posición de la persona que accederá tanto a nuestras redes sociales, nuestro canal, como a nuestra página web. Y recordar que la creación lleva su tiempo, antes de lanzarlas debéis estar convencidos que así queréis que se os conozca.

Nathalie González
Nathalie González

Abogada y Mediadora

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